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Sismicidad Histórica.
Introducción La sismicidad histórica (SH) es simplemente el
estudio de los terremotos a lo largo de un tiempo que se ha dado en llamar "no
instrumental", "preinstrumental" o "histórico". Ahora
bien, debemos distinguir muy claramente lo que son estudios en los que se aplica un método
heurístico, del simple tratado de terremotos, adjetivados como históricos
("historical earthquakes") para diferenciarlos de los
más recientes en el tiempo, o sismicidad actual. Así, es posible ver en 1999 calificado
como terremoto histórico, el de Kobe de 1995. Este período es distinto según las
zonas, la SH abarcan etapas distintas, pues depende de cuándo se instalaron equipos de
medición. En España la instalación del primer sismógrafo se hace en
1897/1899 en San Fernando (Cádiz) y poco más tarde, en 1903, se instala el de la
Cartuja en Granada. Si al hecho de que sólo se tienen registros de terremotos
después de principios de siglo, añadimos que no se produce una
renovación instrumental hasta hace pocas décadas, nos damos cuenta de la
precariedad de datos y la justificación de este tipo de estudios.
Además de formal, esta división es conceptual. Podemos ver incluso una evolución cronológica desde las listas de terremotos, pasando a una coetaneidad de catálogos y monografías, para terminar imponiéndose el concepto de banco de datos integral, con un mejor aprovechamiento de los datos y por tanto de una optimización del acceso a la información que proporcionan. ListasPodemos distinguir dos tipos:
Naturalmente cuando nos referíamos a la evolución cronológica de los trabajos, situando a éstas como las primeras en tiempo, lo hacíamos a las incluidas en el primer grupo, que son de las que vamos a hablar ahora. Nos proporcionan datos, a veces muy certeros por la mayor proximidad cronológica al terremoto, y sobre todo, cuando lo hacen, nos dan una información parcial, segmentada y distorsionada. Normalmente este tipo de listas se encuentran en obras de historia ( generales, regionales o locales), en geografías antiguas o libros de curiosidades y almanaques, etc. FUENTES Y PONTE, J. (1882) Fechas murcianas. También están incluidas en trabajos históricos específicos de sismicidad. El ejemplo más claro está en la lista de John Milne desde el año 7 al 1899 y que cita el Jesuita Sánchez Navarro-Neumann en su catálogo. A este último se le puede considerar como protocatálogo. CatálogosSon recopilaciones de datos referentes a terremotos, las fuentes que hablan de ellos y pueden incluir o no información elaborada a partir de esos datos. La gran mayoría resalta el hecho de que un catálogo no es una obra acabada, pues como fundamentalmente se compila la documentación referida a un terremoto, ésta puede verse aumentada en posteriores investigaciones. Suelen hacer alusiones a la fecha de ocurrencia, la zona (definida o no con las coordenadas geográficas), tamaño del terremoto, disribución de daños, premonitorios, réplicas, macro y microsismicidad, parámetros instrumentales, etc. Hay autores que distinguen dos tipos de catálogos: aquellos cuya finalidad es la evaluación de la intensidad y clasificación en zonas según la sismicidad y aquellos otros en los que se incluyen parámetros instrumentales y tienen por finalidad la de caracterizar un sismo o definir el peligro sísmico. MonografíasSon trabajos de sismicidad referidos a una zona, a un terremoto o a varios, sin llegar a constituir un catálogo por la brevedad del período estudiado o la aleatoriedad y discontinuidad en el tiempo del estudio.Son fundamentales para el mantenimiento y la actualización de las bases de datos; es más, la poca difusión de estos trabajos que son casi siempre lo que se ha llamado por documentalistas "literatura gris"; esto constituye un serio problema en la actualización de datos y en la repetición de tareas por parte de investigadores. Bases de DatosSon pocas, para ser exacto muy pocas, las bases de datos en las que se almacenan los datos obtenidos de estudios de sismicidad histórica. Si es verdad que la información se incorpora en mayor o menor medida a las bases de datos en las que se registra la sismicidad instrumental, pero no con el rigor que requiere almacenar esa información: si son de naturaleza distinta, entonces la forma debe ser distinta. La simple inclusión de los datos obtenidos por el estudio de sismicidad histórica en bases de datos preparadas para albergar información instrumental, hacen que aquél estudio pierda su sentido o la calidad de la información se degrade sobremanera, logrando justo lo contrario de lo deseado.
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